viernes, 1 de febrero de 2013

La Ermita que se asoma al Valle

     En uno de esos recodos de los caminos, en los que nuestra civilización, parece ausentarse se encuentra en Granada el Valle de Lecrín. Situado entre una de las laderas de las imponentes montañas de Sierra Nevada y una multitud de irregulares  y pequeñas elevaciones rocosas. Conserva en su interior uno de esos microclima suave y regular que, unido a la abundancia de agua que le proporciona el deshielo primaveral de la cercana sierra,  le proporcionan una personalidad singular.






      La primavera lo sabe revestir de una orquestada multitud de fragancias y colores. Pero el otoño y el invierno, lo han sabido adornar con el verde intenso moteado de los anaranjados y alimonados de los diversos árboles frutales del género de los cítricos, unido a la increíble floración de los almendros. Agricultura que ha podido mantenerse fiel a las tradiciones como la de los bancales, propia de los árabes que lo poblaron durante varios siglos. La utilización por goteo parece la única concesión a los avances técnicos.



     En una de las atalayas que circundan el valle, se encuentra una pequeña ermita. Cotrasta su blancura con el verdor del monte que la sostiene. Es la Ermita del Cristo del Zapato. Un balcón envidiable que se asoma  al  ovalado valle. Además ofrece una  vista prodigiosa de  Sierra Nevada. Hoy es un lugar de peregrinación de fieles y amantes de la naturaleza, tras una suave ascensión de una  hora. Esta ermita fue destruida por un rayo en el año 2009 qu la partió en dos, destrozó la cruz y dañó el cuadro del Cristo, por lo que ha sido reconstruida.


       Sobre el origen de la ermita la leyenda habla de un pastor que encontró un cuadro del Santo Cristo del Zapato en ese lugar y lo bajó al pueblo, pero el cuadro siempre volvía al cerro (hasta tres veces), lo que fue entendido como el deseo del Cristo para que se le construyerá allí una ermita.

Las fotos han sido realizadas por Nani Escobar