martes, mayo 5

3. Pu(n)to fatídico. Adela

 

El día que recibí la llamada, pensé que se habían equivocado y casi me había producido un poco de risa aquella extraña situación: la policía llamando a una ciudadana anónima. Al rato, un sinfín de recuerdos me llenaron el cerebro de plomo de manera que mis piernas empezaron a tambalearse y necesité sentarme.

Llegó el recuerdo punzante de la infancia. Soledad de una madre desbordada por los acontecimientos. Sentirse abandonada por su marido, ella y yo que tantas veces he envidiado a otras personas cuando estaban rodeadas de sus padres. Mi madre, mujer tradicional enredada en su educación malsana en la que la mujer era la culpable de todo mal que pudiera llegar a un matrimonio.

 

Mi amada madre que nunca llegó a entender por qué su marido, mi padre, un día desapareció sin la menor explicación. Para mí, un espectro en la noche del pasado del que no había visto más que unas fotos que mi madre guardaba en el trasfondo de un cajón y que yo descubrí por casualidad.

 

Mi madre, la mujer fuerte y bella que tuvo que aguantar los reproches de una sociedad incapaz de entender que un hombre un día decidiera alejarse de ella y de una niña pequeña, yo ¡Qué difícil fue todo!

 

Mi madre, la bella mujer que tanto me ha dado. Toda una vida buscando una respuesta. La he querido tanto que no he podido nunca superar el día que me dejó definitivamente por una enfermedad física y por la tristeza que siempre la acompañó. 

 

En una ciudad muy lejana de la mía, justo al sur, un hombre había fallecido de forma fortuita al ser arrollado por una moto de gran cilindrada, parece que en extrañas circunstancias. Su ADN era compatible un 99% con el mío, según la prueba que le habían realizado al cadáver permite confirmar la relación biológica padre-hijo/a. ¿99%? Esta era una cifra que se me repetía insistentemente:   El 99% del cambio climático era causado por el ser humano, el 99% de la humanidad moriría en una gran guerra nuclear, el 99% de las personas se han sentido abatidas alguna vez en su vida, mi madre tuvo un 99% de tiempo para no entender muchas cosas, el 99% de hielo se ha introducido en mi cuerpo, … La vida viaja sin freno con un 99% de posibilidades de que no deje de sorprenderte.


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De pequeña recuerdo haber ido con mi madre a diversas comisarías. Eran lugares muy extraños, me parecían oficinas bancarias y no llegaba a entender por qué había tantas fotografías en blanco y negro de personas por todas las paredes. Aquel día cuando accedí a otra tuve una extraña sensación porque me dirigí directamente al despacho donde me habían citado. Es como si mi instinto conociera el camino. 
Allí, me recibió una agente que tenía preparado un dossier con muchos documentos. Me sorprendió la juventud y el trato tan amable que mostraba hacia mí. Después del saludo y de unas condolencias que me resultaron bastante afectuosas, comenzó a mostrarme los documentos y las fotografías. 
 
 
La muerte se produjo al quedar atrapado en un boquete de la calzada. Mi padre, qué difícil pronunciar estas palabras, vivía desde hace meses en el soportal de una calle poco transitada de esa ciudad. No interactuaba con nadie, pero tampoco nadie se quejaba de él. Cerca había un comedor social donde solía aparecer. La tarde-noche en la que murió un vecino vio unos chicos jóvenes que parecían importunarlo cuando estaba tumbado. No pudo parar dado que es una vía de cierto tráfico que no permite detener el vehículo. la hipótesis que barajan es que mi padre salió huyendo de los chicos, con la mala fortuna que quedó el pie atrapado y la moto destrozó su vida. Parece que la moto no excedía de la velocidad máxima de esa vía: 50 km/h.

Los jóvenes tenían ropa deportiva, esa semana se celebraba en esa ciudad la Fase Final de una competición futbolística muy importante de la nación que reunía a 16 equipos, los mejores del país. La cámara de seguridad de un banco cercano, registra a dos jóvenes huyendo a los 20 segundos después de producirse el atropello. La Policía sigue esa pista, la de la posible implicación de jugadores o cuerpo técnico de alguno de esos equipos. Se han puesto en contacto con todos los equipos, sin fruto alguno, la investigación sigue su curso.

Cuando salí sentía un enorme desconsuelo y unas enormes ganas de llorar. Sentía pena de todo, en especial de mi madre. La agente quedó en ponerse en contacto conmigo con cualquier si hay novedades. Me llamó la atención que cuando describía el agujero el que quedó el pie de mi padre dijo: Era de grande como el círculo de un punto de penalti. el punto fatídico.

Se me quedaron esas palabras resonando en la mente, punto fatídico,...
Pu(n)to fatídico

 

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