domingo, mayo 31

Siete canciones basadas en poemas de Federico García Lorca


         Esta recopilación es absolutamente personal y no trata de ser rigurosa, simplemente recoger algunas de las mejores adaptaciones, según mi criterio, que seguramente no es de los más autorizados.

martes, mayo 26

La clave de Alicia (Relato corto de Carmen Alcaide)

Con mis hermanos y unas amigas pasaba la Semana Blanca en la casa de montaña, casi al pie del Veleta, que recientemente ha comprado mi madre. Tiene rejas de forja en las ventanas y dos torres con arcos desde las que se divisa un panorama increíble que incluye tanto los helechos boreales de las nieves perpetuas como la caña de azúcar y los platanales de la lejana costa tropical y, desde donde, incluso, uno cree vislumbrar borrosa la línea azul del mar.


domingo, mayo 24

Luis de Góngora, las tinieblas del deseo

   Este poeta español, en ocasiones, tan poco considerado al que incluso alguien consideró "Ángel de las tinieblas" por la dificultad para entender su obra desde 1610. Me gustaría comentar uno de los sonetos fechado hacia 1620, José Manuel Blecua informa que este poema está recogido en el manuscrito de Chacón, de los años que van entre 1612 y 1627, del que es mayor representante del Culteranismo hispano:

De una dama que, quitándose una sortija,
se picó con un alfiler



martes, mayo 5

1. Pu(n)to fatídico. Thiago


Lo que más odio en el mundo es lanzar penaltis. Es una tontería sabiendo que soy el delantero del equipo más laureado de la competición pero, no puedo evitarlo. En los últimos encuentros fallé los dos que tiré y noto que mi ánimo está afectado.

domingo, mayo 3

2. Pu(n)to fatídico. Ekon

 

Me llamo Ekon, nací en la isla de Bioko en Guinea Ecuatorial, es un lugar selvático y por eso muchos me dicen que tengo un carácter poco convencional. Con mucha facilidad paso de la tranquilidad a la furia; eso dicen, no lo sé, creo que ser algo rebelde me ha ayudado mucho a destacar en el fútbol.

viernes, mayo 1

3. Pu(n)to fatídico. Adela

 

El día que recibí la llamada, pensé que se habían equivocado y casi me había producido un poco de risa aquella extraña situación: la policía llamando a una ciudadana anónima. Al rato, un sinfín de recuerdos me llenaron el cerebro de plomo de manera que mis piernas empezaron a tambalearse y necesité sentarme.