jueves, 16 de mayo de 2013

GR-7: Arenas del Rey - Alhama

   Aunque pueda parecer increíble, en esta época de motores y transportes colectivos, es posible atravesar la Península de Sur a Norte por senderos. Estos están balizados y perfectamente reconocidos. El más importante es el GR-7 que parte del Estrecho de Gibraltar, para encaminarse por todo el Levante español hasta Andorra, donde conecta con otros senderos europeos. Es como si te pudieras bajar del barco de la civilización y reencontrarte con un pasado que es todavía muy cercano.


   Aprovechando que los dioses del tiempo nos han querido regalar una esplédida Primavera, por el clima y las abundantes precipitaciones de los meses anteriores, un grupo de amigos fuimos a conocer este sendero. Nos dirigimos al tramo que corresponde entre las poblaciones granadinas de Arenas del Rey y Alhama de Granada. La provincia de Granada cuenta, nada menos, con  455 km. de este itinerario. Una oportunidad, para todos.


    El sendero permite alos que aman los paseos al aire libre y saben respetar el medio, una experiencia singular. Rodeados de un entorno natural, donde la mano humana no ha dejado el paisaje sin posibilidad de recuperación, encontramos un uso sostenible de la agricultura. La influencia del hombre, aquí, parece mejorar incluso la belleza natural, un ejemplo es esta era. Lugar utilizado, hasta hace poco utilizada para trillar y aventar los cereales. Hoy parece querer abrir un mirador mágico a las montañas.





    Casi todo el recorrido, está presidido por la Sierra de Tejeda, encumbrada por la pelada e impresionante cresta de La Maroma. Desde este lugar podemos contemplar una impresionante panorámica de las provincias de Málaga y Granada. Además los días claros, podemos contemplar con gran nitidez el Mar Mediterráneo, desde el Estrecho de Gibraltar con la impresionante cordillera del Atlas, situada en el norte de África.


    El sendero es acompañado en multitud de ocasiones por arroyos y riachuelos que nos acompañaban con su relajante sinfonía hídrica. Aunque el camino no es especialmente tortuoso, llega el momento para un descanso reparador habíamos elegido para ello la antigua vente de El ventorro, lugar hoy cómodo y bien atendido en el que pudimos comprobar la cocina de la zona. Muy recomendable y especialmente los vinos y el queso de cabra, desconocidos para muchos, pero que no defraudarán a nadie.


     Pero lo mejor estaba por llegar tras la parada en la venta, seguimos el cauce de un río Marchán. Y nos esperaba un final apteósico, en una vuelta del camino, aparece la imagen de Alhama de Granada, colgada del cielo. No se puede dejar de visitar esta población, con una singular huella árabe y con un marcado sabor cristiano, el de la Reconquista.




              Aquí os dejo el itinerario completo 22, 6 km. por si alguien se anima. No os arrepentiréis.