viernes, 14 de octubre de 2011

Que es mi coche mi tesoro...

                                                                  
     Cierto día en el ascensor. En una de esas  conversación típicas de vecinos:
- ¿tu familia?, 
- bien, gracias... Vosotros estupendos. Por cierto,
¿ y el coche que teníais...?
- bueno... ya no lo tengo, porque con la edad que tengo..., simplemente lo di de baja
- ¿queeeé? ¿ya no tienes cocheeeé?
-  mira hice cuentas lo que costaba: cochera, gasolina,  revisiones, impuestos,... y, total para bajar dos días a la playa era una auténtica tontería el gastazo. Me he quitado un gran peso de encima. 

       Esta conversación real, deja estupefacto al vecino B al comprobar que A, ha renunciado a  lo que para muchos es el valor más importante de sus vidas, esa especie de tesoro tan necesario para algunos, nada menos que el coche.
Y además sin remordimiento alguno, con esa seguridad que te deja pasmado.

      Yo he reflexionado, en muchas ocasiones sobre la misma, intentando ver los diferentes puntos de vista. Fancamente me ha dado mucho que pensar. Después de estas meditaciones, mis conclusiones son:
    • ¿Necesitamos tanto el coche, y otras muchas cosas, como creemos?
    • ¿No estamos demasiado influenciados por la publicidad que nos ha creado unas necesidades de la que muchas veces podriamos pescindir?
    • Ahora que casi es imposible en la ciudad circular con él, ¿podríamos dejar de utilizarlo?


         Percisamente sobre esta publicidad, la automovilística, me gustaría reflexionar:  La publicidad ha desarrollado de una forma especial los llamados tópicos o lugares comunes por su eficacia persuasiva que sirven para vendernos un determinado producto, aunque no lo necesitemos. Como comenta Pedro Corrales:
"el lugar común se convierte en un almacén de ideas que se emplean de modo general para cualquier situación en la que resulta apropiado su uso. En la publicidad, estos tópicos (o lugares comunes) sirven para  relacionar valores o premisas de carácter muy general con valores atribuidos al producto y que lo caracterizan frente a los demás. Estos valores no nacen con la pretensión de veracidad o de objetividad, sino que son valores preferibles por los receptores a los que va dirigido el anuncio. La lógica argumentativa de la publicidad es de carácter popular, está basada en creencias y supuestos culturales comunes, generalmente aceptados en el seno de la sociedad".
          Me gustaría poder organizar esos distintos tópicos en  los siguientes grupos, y que veamos algunos anuncios, que nos pueden srvir de reflexión de por qué  los coches nos son tan imprescindibles, además de todos los problemas que nos están causando.Si alguien quiere, lo cual me gustaría. puede comentarlo al final:

  • Infancia: desde la más tierna infancia, comenzamos a recibir estos estímulos, que nos presentan los coches como uno de las grandes aspiraciones del humano. Se nos enseña desde pequeños, que es uno de los objetos imprescindibles:
 
        •  Veamos este curioso annucio de 2010,  RENAULT clío  :

  • Erotismo: el placer, sentirse atractivo e interesante, tiene gran interés para los publicistas porque suponen un gran reclamo comercial. En ocasiones, el coche es el gran atractivo por encima de la personalidad: lo importante no eres tú sino el coche que tengas:

 

        •    Lo subliminal florece como en éste de  Ford  :

 
                                               

        •   Mirad este comercial de   PORSCHE :



  • Familia: sin duda otro importante tópico por todo lo conlleva, la familia unida, su protección, su sostenibilidad,... Curiosamente, han sido muy utilizados en momentos de fuerte crecimiento demográfico, como Occidente de los años sesenta:


 
  • Éxito-Poder: no me importa de donde vengas, el coche te puede cambiar y pasar a ser el más admirado y envidiado del mundo, hoy es difícil imaginar a alguien con relevancia social, sin salir de un espectacular automóvil, mirad el comercial de   Mercedes-Benz  :



  • Lo último: En ocasiones, tenemos que saber que el dinero que nos gastamos es el no va más y será el futuro. Puede que estemos preocupados por la modernidad o simplemente darle en las narices a nuestro vecino con las novedades, esas con nombres extranjeros o de siglas impronunciables.



    Volviendo al comienzo, el coche y su publicidad nos puede encandilar pero que no nos esclavice y me gustaría despedirme con estas palabras de Javier Marías, de su artículo COCHEINÓMANOS:
     " ... -->a la circulación de vehículos no sólo no se le ponen restricciones, sino que nuestro mundo está abyectamente al servicio de los automóviles, que sin duda crean más adicción que ninguno de los "venenos" mencionados. Prueben si no a quitarle o confiscarle el coche a cualquier español de esos que lo cogen hasta para ir a echar una carta al buzón y que casi siempre van solos a bordo, y verán cómo se convierte en alguien más peligroso que un heroinómano sin un duro para la siguiente dosis."