lunes, 21 de marzo de 2011

¿Deporte colectivo = relaciones laborales?

      Desde que tengo uso de razón he sido un gran defensor de la práctica deportiva, por muchas razones sabidas. Durante algún tiempo estuve jugando al futbito con un grupo de amigos, de esos entrados en años. Unos que quieren revivir las viejas batallas de la infancia; otros escapar de la rutina diaria; y, algunos,  que como yo, no sabríamos ni contestar. Como es sabido en algunos de estos grupos se ha extendido la muy noble costumbre de tomar un refrigerio, al finalizar, fenómeno conocido como Tercer Tiempo.



       Éste se utiliza para el análisis fino y concienzudo del partido y en ocasiones, entre el cansancio y el cabreo por ser tan malo, para el alumbramiento de grandes reflexiones filosóficas de todo tipo.    En una de éstas, quiso la fortuna, que un amigo encargado de una empresa en la que trabajaban la mayoría de los jugadores, y yo, nos planteáramos si existe relación entre:
                    - comportamiento en el terreno de juego
                    - comportamiento de la persona en la empresa

      Por si alguien se me ha perdido, hay similitud entre el jugador del campo y el comportamiento del trabajador en la empresa, ya que todos sabemos, que ambas tareas hay que afrontarlas con mentalidad colectiva.



           En fin, que nuestra conclusión era totalmente afirmativa: la empresa y el colectivo deportivo son totalmente equiparables. Se pueden ver además estos arquetipos:

  •          Jugador chupón, típico que va a lo suyo; en la empresa suele ser el que no colabora con nadie y va solamente a lo suyo.

  •          Jugador sacrificado, con el que siempre puedes contar; en la empresa es el soporte, igualmente.

  •          Jugador gritón, típico que se dedica a organizar a todos pero es caótico; es el que siempre se está escaqueando y quiere aparentar que sin él el mundo no se mueve, en la empresa.

  •          Jugador apocado, te puedes volver loco para que se mueva; en la empresa no te digo nada.
       Y bueno,  se podrían establecer muchos más grupos, pero sin dejar de valorar que es algo fantástico contar con un grupo de amigos con los que divertirte y poder jugar. El deporte, como es algo sano y debe ser limpio, nos ennoblece, nos mantiene en forma, nos recuerda que somos animales sociales y nos da muchísimas satifacciones, que son difíciles de enumerar... Aunque  no deberíamos olvidar que si lo convertimos en una obsesión, seremos todo lo contrario de lo que acabo de enumerar.

Iván el terrible, centro superior
       Tampoco el deporte debe ser un obstáculo para otras tareas, tan importantes, que solemos olvidar especialmente cuando somos jóvenes, y estamos más influenciados por los medios de comunicación,  algo que Saramago, resume así: