viernes, 11 de marzo de 2011

Canción del pirata


        Me gustaría comentar un poema, que también es una buena canción, y  que ha encandilado a muchos jóvenes desde hace tiempo y creo que todavía hoy puede interesar a mucha gente, es la obra de José de Espronceda:
 La canción del pirata, obra que mejor define el ideal romántico, que podríamos sintetizar en:
  •   deseo de libertad ante la vida y el arte
  •   admiración por la naturaleza
  •   gusto por el exotismo y por otras épocas
  •   interés por personajes marginales, símbolos de la rebeldía
  •    lenguaje grandilocuente y polimetría
  •   crítica social al orden establecido, más clara en Espronceda (pincha para más poemas) y los primeros románticos europeos.



          He creído interesante para conocerla mejor, hacer un repaso por varios grupos que la han versionado,  otros también lo han hecho. Son éstas las que más me gustan, por la variedad de estilos musicales para una misma letra. Disfruta de la música y de la buena poesía:

     
      •      Para empezar  me gustaría que oyerais la versión, casi olvidada hoy en día,  del grupo ya disuelto La senda  incluida en el disco "La Tierra del Caimán". El vídeo data de 1995. Este grupo almeriense es hoy prácticamente desconocido para la mayoría de la gente. Yo considero que hicieron la mejor versión hasta hoy del poema, Pop rock.
      •   Incluyo también  la versión melódica y hasta dulce de Sangre azul de 1988, realizada para la Cope, Hard Rock puro:
      • Otra versión es la archifamosa de Tierra Santa, la más metálica y cañera,  Heavy metal, del álbum "Tierra de Leyenda" de 2000. No os las perdáis os van a sorprender y son un ejemplo interesante de cómo puede versionarse una misma letra.




Con diez cañones por banda,                                                      
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
Que es mi barco mi tesoro,                                                   
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.