domingo, 7 de agosto de 2011

Don Pelmazo

      Una de las grandes diferencias entre las generaciones actuales y la mía era el seguimiento generalizado que hacíamos de los tebeos. Recuerdo cómo todos esperábamos con devoción las nuevas aventuras de Anacleto o Mortadelo. Así, nuestra infancia se iba moldeando con los valores que estos personajillos nos trasmitían. Y uno de estos nuestros héroes más increíble y que espero  nunca sea olvidado, era:




     Pero volviendo a esos valores, que en ocasiones eran irreverentes como la aprofesionalidad de Pepe Gotera y Otilio, pero en la mayoría de los casos reflejo de la sociedad en que viviamos y eran nuestros guías para  adentrarnos en el gran tinglado en el que veíamos inmersos a nuestros mayores. Estuvimos así confiados en ellos, hasta que el fantasma del socialrrealismo y del marxismo que recorrió la politizada sociedad española de la década de los 70, nos enseñó que Mortadelo no era sino un proletario al servicio del explotador Filemón; Las hermanas Gilda, ejemplos de la decadente sociedad occidental; Rompetechos y Carpanta, unos marginados del capitalismo imperante;... y nuestros ojos perdieron la inocecia de la niñez para encontrarnos de lleno con la lucha de clases, la explotación del hombre por el hombre, el Existencialismo, y todo lo demás. Al menos en nuestros recuerdos afloran personajes entrañables como el de hoy: Don Pelmazo.

     Don Pelmazo era un auténtico pesado del que huían todos (fijaos blogueros en el ratón de la viñeta). Creado por Raf, seudónimo de Juan Rafart (creador también del más famoso y flemático Sir Tim O`Theo). Ostentaba el dudoso mérito de aparecer en el momento menos apropiado e intentar arreglar los entuertos, sin que nadie se lo pididiera, y al final liándolos más. Podemos decir, que es una versión plomiza de El Quijote o un heredero aventajado de El castellano viejo de Mariano José de Larra (enlace texto).  Más que pesado,pesado y medio, como creo que todos nos hemos sentido alguna vez. Y quién no ha evitado, en cierta ocasión, tropezarse con algún conocido: de verbo abundante, de explicación pormenorizada, insumiso militante de la vida ajetreada, amante de la charla pausada, titulado superior en palique diverso,...coñazo superlativo.



    Don Pelmazo no nos dejes, perdidos en este valle de lágrimas y prisas estresantes, pero si nos encuentras intenta ser austero en el decir y por favor no nos castigues demasiado.