martes, junio 9

1. El hombre desaparecido. Preludio.


No soy alguien al que le guste llamar demasiado la atención. Pero, les tengo que confesar que dentro de ese coche que se precipita al vacío voy yo. En ese momento estoy semiconsciente. Si quieren conocer parte de mi historia, síganme durante estos tres episodios.


Ahhh, ¿Dónde estoy? ¡Me duele todo mi cuerpo! Iba en el coche… Sí, una mujer, hablaba con ella. La mujer de la reunión. No está aquí, ¡qué dolor! recuerdo que me apuntaba con un revólver… Estoy en un barranco, el coche destrozado, estoy solo. Vivo, estoy vivo… El dinero…

Creo que llevo mucho aquí, dentro del coche. Sigo vivo, ¿debo de haber caído desde un lugar alto? Hay un olor fuerte, ¿no será? Sí es. Bourbon. ¿Qué es esto? Llevo años sin probarlo. Voy a intentar girarme, me duele todo. Hay dos botellas aquí detrás, ¡qué locura! ¿cómo han llegado ahí? Alguien las ha debido poner, pero ¿quiénes? ¿por qué?



 
Tengo que serenarme. Voy a intentar salir. El cinturón, lo llevo puesto. Mi puerta ha quedado destrozada, aunque está atascada, me permite deslizar el cuerpo. Rastreando puedo salir, ¡qué lugar más extraño! Voy a intentar ponerme de pie, me cuesta mucho porque tengo contusiones por todo el cuerpo. Miro alrededor, estoy en un barranco y adivino exactamente por donde he caído con el coche porque la vegetación está arrasada. Calculo que unos veinte metros.

Intento relajarme y pensar. venía con una mujer. Sí. Me apuntó con un revólver, ¿Llegó otro coche? Sí me puso unas esposas… Sí, ya no las tengo, la señal sí. Fue ella. Un pañuelo. sí, sí. Claro me adormeció… ¿El dinero? Voy, el maletero destrozado lleno de ramas, las quito todas. Lo quiero abrir, no puedo, uso una rama como palanca, no puedo. Una gran piedra, sin fuerzas la dejo caer contra la chapa una y otra vez. Al final, cede. Busco el lugar en el que lo guardaba, en un bajo-fondo, no está. Ohhhh. Han tenido tiempo para hacerlo todo.

Ya empiezo a entender que me han robado. Y lo peor, me han querido asesinar. Empiezo a caminar por una abertura que parece formarse entre las rocas. Los días se despiden alargando nuestras siluetas en la tierra como si nos quisieran engrandecer, mi sombra me antecede como una extraña alfombra de misterios; la noche pronto lo ocupará todo.






 
23 horas antes 

He llegado al lugar acordado. Una casona en medio del campo. Me habían dado unas indicaciones muy precisas, como siempre. Hoy las tenía que memorizar, esta vez han sido mucho más precavidos de lo habitual. Entonces los vi.





Unas horas después nos reunimos en un salón. Había cinco varones, cada uno me entregó un paquete. Por lo voluminosos que eran, calculé que había mucho más material de fiesta de lo habitual. Yo lo debía llevar y entregar en un lugar deshabitado y preciso, distaba de allí unos 300 kilómetros. Debería utilizar preferentemente caminos de tierra y poco transitados. Lo había hecho muchas veces. Conocía perfectamente toda la región.


Saldría justo al amanecer. Yo era el hombre que ellos necesitaban. Había realizado muchos trabajos como este, siempre había estado todo correcto, me pagaban bien. Yo carecía de familia y de aficiones, eso venía muy bien para evitar complicaciones.
Salvo mi gran interés por el Blues y en una época, ya superada, de dependencia del Bourbon no había tenido ningún problema con nadie.
 
Yo nunca preguntaba ni me interesaba para qué era el dinero que tenía que transportar; pero lo sabía perfectamente. Era dinero para ciertos cargos políticos que cambiaban el uso de los suelos de sus localidades para otro más lucrativo. Con eso obtenían pingües beneficios que lógicamente había que pagar sin que el dinero apareciera para el Fisco.

Ella volvió a entrar. Su mirada lo iluminó todo. Durante un pequeño instante se cruzó con la mía. Sentí una extraña sensación que se trasladaba por todo mi cuerpo que me sacudía.
En un antiguo tocadiscos se oía Slightly Hungover de Blues Delight que traspasaba el humo de los cigarros que había por todas partes:
 

Slightly hungover
Slightly hungover of you
Slightly hungover
Slightly hungover of you
I'll be lying baby
If I said it wasn't true

Slightly hungover
Maybe, maybe slightly blues
Slightly hungover
Maybe slightly blues
 
 
 
 
Aquella mujer definitivamente me había reconocido y yo no podía dejar de pensar en ella. A veces el azar caprichoso, tiene una fuerza superior que no podría superar toda la lógica del mundo. Se acercó a Óscar y algo le comentó al oído. Este le contestó de muy mala manera. Me pareció muy degradante el trato qué le mostró en público.

La observaba moverse y rellenando los vasos de los que allí estaban. Ellos, todos, también la miraban con cierta ansiedad. En un momento, nuestra miradas volvieron a cruzarse. Sentí un enorme escalofrío, una sensación que nunca antes había experimentado. No soy capaz de describir las sensaciones que me producía su simple presencia.



Óscar era el hombre que me pagaba y el único varón que conocía del lugar. Lo conocía desde hace años, nos había presentado un amigo común, para que yo hiciera algunos trabajos. Debería tener una edad similar a la mía. Siempre iba muy bronceado y muy arreglado. No pronunciaba más palabras que las precisas, me lo imaginaba en una familia rodeado de niños pequeños, seguramente tendría una doble vida.

Decidí abandonar la reunión. El dinero lo llevaba siempre conmigo. Lo hacía siempre igual, en esta ocasión era consciente que la cantidad de material supera con creces las de otras ocasiones.

Me quedé contemplando el cielo, como ya avanzaba el atardecer, se había formado una variada orquesta de colores. Pensé en ella, su forma de mirar. Sus circunstancias personales, qué habría hecho durante todos esos años, qué hacía perdiendo el tiempo con hombres como Óscar que la utilizaba como a otras, que yo había visto, para luego abandonarlas a su suerte. Regresé a la mansión. Cené algo. Me acosté sin quitarme la ropa. Con la mínima luz matinal, saldría para mi destino. No pegué ojo, en absoluto. Durante toda la noche, ella no paraba de discutir con Óscar. Me llegaban palabras entrecortadas, llantos, gritos, golpes,... Yo no había dejado de pensar en ella.

Mi vida amorosa había sido muy escueta. Aquella chica en la escuela de la que me enamoré perdidamente. La esperaba siempre al salir, caminaba a su lado hasta su casa. No hablábamos apenas. El verano nos separó. Al inicio del curso siguiente, me pidió que no la acompañara porque tenía novio. Resultó ser el tipo más estúpido del centro. Recuerdo los días tan duros que pasé después,... El destino me había guardado una especie de sorpresa en un lugar totalmente inesperado. Era ella, sus ojos la delataban, habían pasado los años y la volví a encontrar.

No esperé tan siquiera a que hubiera luz. Quería abandonar aquel lugar. Seguramente no haría más aquel trabajo. Allí, separado de cualquier mirada, procedí a introducir la mercancía en el falso fondo que solo yo conocía. Quería huir … Entonces, apareció ella en la puerta de la mansión, sus ojos delataban las lágrimas que los habían inundado. Me suplicó que la llevara conmigo.

 

 

 Continúa

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