
Aquel último día de mayo había amanecido espléndido. A Victoria, su madre la vistió con su mejor vestido (el único que tenía para los días de fiesta) desde que se levantó.

Aquel último día de mayo había amanecido espléndido. A Victoria, su madre la vistió con su mejor vestido (el único que tenía para los días de fiesta) desde que se levantó.
Este poema de Alejandro Pedregosa construye una de esas emocionantes revelaciones que parecen pequeñas y, sin embargo, contienen una verdad inmensa sobre lo humano. “Dieciocho galletas” parte de un hallazgo arqueológico real para desembocar en una escena íntima y cotidiana entre un hijo y su padre.
En conjunto, la obra de José Toro Rosales refleja una preocupación constante por la experiencia humana en todas sus tensiones —el amor, la pérdida, la identidad y la memoria—, articulada mediante una poesía que busca no solo describir sino también sentir y compartir la complejidad de nuestro tiempo.
No soy alguien al que le guste llamar demasiado la atención. Pero, les tengo que confesar que dentro de ese coche que se precipita al vacío voy yo. En ese momento estoy semiconsciente. Si quieren conocer parte de mi historia, síganme durante estos tres episodios.
Lo que más odio en el mundo es lanzar penaltis. Es una tontería sabiendo que soy el delantero del equipo más laureado de la competición pero, no puedo evitarlo. En los últimos encuentros fallé los dos que tiré y noto que mi ánimo está afectado.
Me llamo Ekon, nací en la isla de Bioko en Guinea Ecuatorial, es un lugar selvático y por eso muchos me dicen que tengo un carácter poco convencional. Con mucha facilidad paso de la tranquilidad a la furia; eso dicen, no lo sé, creo que ser algo rebelde me ha ayudado mucho a destacar en el fútbol.
El día que recibí la llamada, pensé que se habían equivocado y casi me había producido un poco de risa aquella extraña situación: la policía llamando a una ciudadana anónima. Al rato, un sinfín de recuerdos me llenaron el cerebro de plomo de manera que mis piernas empezaron a tambalearse y necesité sentarme.
JOSÉ MARI BAKERO (Goizueta, Navarra, 1963) conocido por su condición de futbolista. Formado en la cantera de la Real Sociedad, debutó en Primera División
con apenas 17 años y fue parte del histórico equipo que conquistó 2
Ligas consecutivas (1981 y 1982). En 1988 fichó por el Fútbol Club Barcelona, dirigido por Johan Cruyff. Tras
su etapa como jugador desarrolló una carrera como entrenador y
directivo, además de colaborar en proyectos de formación y desarrollo
del fútbol.
(Pantalla negra. Se va aclarando. Se dibuja el rostro de un hombre serio, mira fijamente, edad mediana; aunque quiere aparentar serenidad está algo nervioso)
[Primer plano]
Aquel año estaba siendo especialmente lluvioso y frío. Eso era duro, pero es que además su trabajo consistía en estar siempre sin moverse, salvo cuando llegaban los pajarillos 🐤🐦🐥 a los que tenía que asustar con bruscos movimientos. El caso es que el espantapájaros, se había hartado y decidió que ya no quería estar más allí. Pero claro, tenía un problema ¿cómo iba a caminar? Nunca antes lo había hecho. Y luego pensó ¿dónde voy a ir si no conozco a nadie?
Después de algún tiempo, pensó que era el momento de tomar decisiones y que había que arriesgarse y que era importante tener iniciativas.
El ASCENSOR
El ascensor se había detenido. Y se había apagado la luz. Instintivamente tanteó pulsando botones esperando que se produjera el milagro de la luz y del movimiento. O al menos, uno de los dos. Pero no se produjo ninguno. El ascensor quedó varado en la oscuridad. Obtusamente pensó en cómo las cosas ocurrían en un momento; en cómo el tiempo sólo está un momento en nuestras manos y después ese momento escapa y no podemos hacer nada.