El ASCENSOR
El ascensor se había detenido. Y se había apagado la luz. Instintivamente tanteó pulsando botones esperando que se produjera el milagro de la luz y del movimiento. O al menos, uno de los dos. Pero no se produjo ninguno. El ascensor quedó varado en la oscuridad. Obtusamente pensó en cómo las cosas ocurrían en un momento; en cómo el tiempo sólo está un momento en nuestras manos y después ese momento escapa y no podemos hacer nada.









