lunes, junio 8

2. El hombre desaparecido. Interludio.



Imagino que si alguno de ustedes ha pasado por ese estado de tontura que conocemos como enamoramiento, será consciente de las acciones absurdas e ilógicas que se pueden cometer. Si les sirve de consuelo, acabo de entrar en el “Club de enamorados locos”.



Ella es Saura. La mujer por la que no podré volver a trabajar en lo mismo que me ha mantenido con holgura durante muchos años, tampoco yo quería seguir. Es una mujer mucho más agradable de lo que aparenta con su mirada distante y su aspecto estricto. Hemos comenzado a contarnos nuestras respectivas vidas desde nuestra infancia, ambas llenas de fracasos, la mía más. A ella la veo entusiasta y mucho más vital que yo. Fueron momentos en los que intercambiamos multitud de vivencias. No sé, tuve unas sensaciones muy extrañas, que no conocía. Hay sensaciones que están en ti clavadas y pueden aparecer en cualquier momento.

Me relató el fracaso que había supuesto su relación con Óscar. Relación que había sido una interminable montaña rusa de mentiras, de frustraciones, de viajes a ninguna parte,… Yo no dejaba de escucharla con atención e intentaba ponerme en su lugar. Yo, que había tenido una vida personal poco apasionada y sin haber tenido una relación estable jamás. Tengo que reconocer que en los últimos años sí me preocupaba el devenir de la vida, algo que hasta entonces nunca me había hecho perder ningún momento de mis pensamientos. Coincidimos en que nos gustaría acabar nuestros días cerca del mar. Ella me confiesa que hay un lugar, una casa aislada pero acogedora, un nombre: Puertomarino, cuando todo esto haya concluido y se deshaga en las cenizas de los recuerdos,… Y en la radio, se dejaban deslizar los primeros acordes de I'll play the blues for you de Daniel Castro

If you're down an' out,
 an' you feel real hurt
Come on over,
 to the place where I work
An' all your loneliness,
 I'll try to soothe
I'll play the blues for you

Don't be afraid,
come on in
You might run across,
 yeah, some of your old friends
All your loneliness,
 I've got to soothe
I'll play the blues for you

 

 

Puedo asegurarles que mi mente comenzó a viajar por un futuro lleno de imágenes marinas y caseras en los que una bellísima mujer me acompañaba, además volvía a mi infancia con algunos sentimientos que no sabía que estaban dentro de mí. Paseos por la orilla mojándonos los pies y una dulce brisa nos acariciaba a ambos … Pero en ese preciso momento ocurrió algo de lo que es difícil hablar. Ella buscaba en su bolso de mano, con alguna dificultad lo extrajo. Un revólver reluciente. Con la misma serenidad que me había contado tantos detalles de su vida, lo dirigió hacia mi rostro y me ordenó que saliera por una carretera comarcal a la que estábamos a punto de llegar. 




Creo que no sabría encontrar palabras que pudieran acercarse a mi estado de confusión en esos momentos. Pensé que con la tranquilidad con la que me hablaba, lo mejor era hacerle caso a lo que quería. Lo siguiente fue detenerme en un lugar concreto. Una carretera pequeña, sin tráfico, me di cuenta que todo estaba muy bien orquestado. Sin tiempo a que reaccionara me colocó una esposa en mi muñeca y otra en el volante.

Lo que más me dolía era sentirme tan engañado por aquella mujer que vi tan falsa. Dejé de hablar todo el tiempo que estuvimos allí. Cierta sensación de tristeza hacía que me ahogara en esa atmósfera hostil. Percibí un extraño olor, un Perdón pronunciado por unos falsos labios y un trapo que ocupaba mi nariz.

Envuelto en una atmósfera de sopor advertí por el espejo retrovisor que un coche se detenía justo detrás de mi auto…



Continúa




1 comentario:

  1. Una gozada este Blues. Me recuerda un viaje por Andalucía.

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