JOSÉ MARI BAKERO (Goizueta, Navarra, 1963) conocido por su condición de futbolista. Formado en la cantera de la Real Sociedad, debutó en Primera División
con apenas 17 años y fue parte del histórico equipo que conquistó 2
Ligas consecutivas (1981 y 1982). En 1988 fichó por el Fútbol Club Barcelona, dirigido por Johan Cruyff. Tras
su etapa como jugador desarrolló una carrera como entrenador y
directivo, además de colaborar en proyectos de formación y desarrollo
del fútbol.
“Como futbolista me gustaría ser recordado como un jugador profesional y comprometido, en el sentido de que cumplí con lo que tenía que hacer en cada momento, tanto conmigo mismo como con el equipo y la afición. Sin embargo, la vida sigue y hoy persigo otros objetivos, que se pueden resumir en 3. En primer lugar, dar a conocer mi historia como futbolista y demostrar que una persona nacida en un pequeño pueblo de Navarra donde no había ni campo de fútbol puede llegar a jugar en el ‘Barça’, siempre y cuando trabaje mucho y cumpla las etapas de un proceso. Segundo, porque quiero compartir lo que he aprendido a lo largo de mi dilatada trayectoria como jugador, entrenador y director técnico, así como agradecer todo el cariño que he recibido durante todos estos años. Y, en tercer lugar, porque quiero seguir pasándolo bien, disfrutando y conociendo a otras personas de las que puedo seguir aprendiendo.”
Entrevista
Con Jose Mari me une una relación especial desde hace ya muchos años. Aprovechando que es un gran conversador y la aparición de su libro, me gustaría hacerle algunas preguntas:
Todos sabemos lo que has aportado al deporte, pero ¿qué te ha aportado a ti tu labor futbolística y deportiva, en general?
Empecé a jugar al fútbol de pequeño, cuando para mí significaba simplemente jugar y disfrutar. Nunca pensé que podría llegar a ser profesional. Poco a poco fui avanzando por distintos niveles hasta alcanzar el fútbol profesional y construir la carrera que he tenido. Para mí, el fútbol ha sido una forma de vivir, de compartir experiencias, de competir y de convivir. En cierto modo, lo resumiría en tres ideas clave: compartir, competir y convivir. Siempre he tenido presente que, para llegar al máximo nivel, también hace falta cierta suerte, pero nunca olvidé mis orígenes. Creo que cuando las cosas se hacen con naturalidad, todo fluye mejor y se disfrutan más. El fútbol ha sido mi forma de vida hasta que me retiré; en ese momento pensé que todo terminaba, pero en realidad era cuando empezaba una nueva etapa.
¿Cuáles han sido los momentos más importantes de tu vida futbolística?
Me considero un privilegiado. De niño pasé ocho años jugando cada fin de semana en la playa de la Concha, y más adelante llegué a la Real Sociedad, donde coincidí con un gran equipo, con ocho o nueve jugadores de la selección española del 82 y futbolistas de primerísimo nivel. Después fiché por el Barcelona, donde tuve la suerte de trabajar con un entrenador excepcional como Cruyff y compartir vestuario con grandes jugadores. Allí logramos títulos muy importantes, como la primera Copa de Europa, además de cuatro Ligas y otras competiciones como la Recopa. A nivel de selección, también tuve el privilegio de disputar la Eurocopa de 1988 en Alemania y los Mundiales de 1990 y 1994 en Estados Unidos.
¿Y de tu vida personal?
En el plano personal, la familia ha sido fundamental. La muerte de mi padre cuando yo tenía 13 años marcó profundamente mi vida. Más adelante, casarme y tener hijos ha sido esencial en mi desarrollo personal. En el ámbito profesional, el fútbol también me ha permitido vivir en países como Polonia, Bulgaria, México o Perú. Por todo ello, me siento un privilegiado, porque siempre he pensado que viajar es aprender.
Algo con lo que te hayas quedado con ganas de hacer.
Siempre hay cosas pendientes por hacer, pero la verdad es que nunca he tenido demasiado tiempo sin actividad. Por eso me considero una persona muy afortunada. Además, he contado con el apoyo constante de mi familia, especialmente de Flor, y de mis hijos, que me han acompañado allí donde han surgido oportunidades profesionales. No suelo pensar en lo que no he hecho, sino en disfrutar y recordar todo lo que sí he podido vivir.
¿Qué supone para ti Granada?
Hoy en día, con las redes sociales y los cambios que ha experimentado el mundo, lugares como Granada son mucho más conocidos. Sin embargo, en mi época apenas la conocíamos por lo que estudiábamos en el colegio sobre las provincias y capitales de España. Mi relación con Flor, en cierto modo, podría compararse con lo que muestra Ocho apellidos vascos: el encuentro entre culturas diferentes y distintas formas de vida. He tenido la oportunidad de ver lugares impresionantes, como la Muralla China o las pirámides de Egipto, pero, desde el punto de vista arquitectónico y por su entorno privilegiado, la Alhambra me parece algo verdaderamente único. La ciudad de Granada siempre me ha hecho sentir muy a gusto y, además, ha evolucionado mucho, especialmente en el ámbito gastronómico, que hoy en día es muy importante para quienes viajamos.
Enlaces
- La charla Hoy por hoy "El deporte tiene que ser una bendición y no un problema familiar cada fin de semana"
- Vídeo con el último partido de Jose Mari Bakero como jugador blaugrana. Además un breve resumen de la trayectoria del jugador navarro.



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