Ponte en el caso: estás tranquilamente en tu casa, un día por la tarde y te llega la propuesta de realizar un relato. Vaya, toca ponerse a pensar, a idear y lo peor de todo ¡¡¡a escribir!!! Pero eso no es todo, te añaden que debe ser un microrrelato, que se han inventado ese nombre y encima no debe superar las 50 palabras. ¡¡Qué locura, han llegado las rebajas a la literatura!!
